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Astrologia  

Se acerca: la Luna Llena de noviembre

1 de noviembre de 2017

4 de noviembre 2017, 6h23
Energías generales de la Luna Llena
Aquí estamos con las energías de la Luna Llena de este mes. Espectacular,
no podía ser de otra manera, con todo este tren de intensidad que
tenemos estas semanas, debido sobre todo a la presencia de Júpiter en
Escorpio. La Luna Llena de este mes, de hecho, es una acentuación
exponencial de estas mismas energías de Júpiter, ya que el planeta de la
Gran Fortuna se encuentra aún en conjunción con el Sol en el momento
de la lunación y en oposición a la Luna, situada en el signo de Tauro. En
una frase, la apertura a la grandeza y a nuestra mayor versión viene
apoyada por la capacidad de depuración, transformación y reinvención
dada por la presencia de Júpiter en el signo de la muerte y del
renacimiento.
Aparte de eso, esta Luna Llena en concreto viene revestida de una
bellísima y sublime energía femenina – y de hecho la exploración de lo
femenino en sus múltiples facetas debería ser nuestra prioridad absoluta
durante los días previos y post-Luna Llena, como veremos a continuación.
Herramientas
Las herramientas de esta Luna Llena tienen que ver muchísimo con
diferentes hipóstasis de lo femenino, siendo la energía femenina muy ben
contenida dentro de las configuraciones de la Luna Llena. En primer lugar,
debemos honrar el trígono Sol-Neptuno y el sextil Luna-Neptuno, ambos
muy exactos en el momento de la Luna Llena, siendo Neptuno – el planeta
vinculado a la Unidad y a la frecuencia crística y del amor incondicional – el
mediador por excelencia de las potentes energías de esta Luna Llena. Una
salida de la tensión proporcionada por las altas vibraciones de la
ensoñación, de lo onírico y de la fluidez cósmica, más que bienvenida!
A la par, se produce también un muy interesante sextil entre la Luna y
Plutón, ofreciéndonos también una alternativa para salir de las tensiones
generalmente producidas por la Luna Llena – un momento de por sí un
tanto convulso, ya que representa la salida a flote de todo tipo de energías
inconscientes. Mientras Neptuno en su faceta más elevada y más
armónica representa las facetas más sublimes de la Divina Madre
Cósmica, la Luna-Plutón es una energía que contiene importantes
cantidades de energía destructiva – pero, ¡ojo! contenidas de la forma más
adecuada posible. Esto nos sugiere la vía de la purga, de la
transformación, de la eliminación de lo inservible y no por último, de la
sanación del alma – siendo el Alma de alguna manera, muy, muy
protagonista de esta Luna Llena. Sería fantástico proponerse escuchar los
mensajes de nuestra Alma como tema central de nuestras meditaciones
durante esta Luna llena.
Por otro lado, Venus está en sextil al experimentado y sabio Saturno,
combinación que provee esta Luna Llena de mucha estabilidad –
emocional, afectiva y también más terrenal , en términos de finanzas o de
enraizamiento de cualquier proyecto a largo plazo – unas energías que se
deberían poder aprovechar a tope, siendo simplemente conscientes de
ello y proponernos anclar AQUÍ Y AHORA, a largo plazo, todo aquello que
nos interese. Esta Luna Llena desde luego será un perfecto apoyo para
ello!
No en último lugar tenemos, por supuesto, el trígono Saturno-Urano, este
fantástico tándem que equilibra dentro y fuera de nosotros la energía
conservadora – los viejos caminos – la experiencia, la resistencia y la
disciplina, la mirada largoplacista de Saturno con las energías elevadas,
creativas e intuitivas de Urano que nos empuja hacia el cambio y la
reforma. Conclusión: AHORA O NUNCA (buffff, eso sí que ha salido de mi
vena escorpiana!!!) es el momento de saltar y de anclar en nuestra
realidad concreta todo aquello que llevamos mucho tiempo soñando o
planeando.
Desafíos
El desafío de esta Luna Llena es uno sólo, pero potente, se trata de la
posición de Marte en el signo de Venus, Libra, donde habitualmente no se
encuentra nada bien.
Alguien me contó un día una anécdota muy acertada y divertida sobre
este tránsito que ahora comparto con [email protected]:
Imaginémonos un salón festivo o un comedor lujoso con una gran mesa
ovalada en el centro, alrededor de la cual están sentados los invitados que
visten de etiqueta y están a punto de empezar a saborear los manjares
exquisitamente elaborados. Si nos fijamos en los detalles, observaremos
los cubiertos estratégicamente colocados, además específicos para cada
plato, las copas de vino de cristal fino, el centro de la mesa con un
suntuoso arreglo floral, el mantel de damasco, y más allá de la mesa, la
misma decoración del salón que transmite elegancia, lujo, refinamiento,
belleza, exquisitez. La expresión de los comensales es relajada, conversan
entre ellos en voz muy bajita y no hay más que sonrisas (aunque en
algunos casos un tanto forzadas) dibujadas en sus caras.
A eso que se abre la puerta, pero no de cualquier manera, sino de un
portazo, y entra un tipo bien fortote, a la Schwarzenegger, vestido de ropa
deportiva y con los músculos a punto de reventar, con la cara sudada, para
no hablar ya del ácido olor a sudor que desprende. Saluda en un tono
demasiado alto y se sienta entre una mujer y un hombre, claramente ya
molestos por su presencia. Pero apenas sentarse, nuestro héroe empieza
a sentirse bastante incómodo con aquella situación. No sabe manejar los
cubiertos, se le cae la comida, todos lo miran de reojo pero a la vez con
insistencia, el silencio que se apodera de la sala es cortante…no sólo él,
sino todos se sienten incómodos. En un momento dado, nuestro
personaje ya no puede más y se levanta de la mesa con estrépito, a lo cual
se derrama su copa de vino, los restos de la sopa acaban en la falda de la
mujer de al lado y el mantel empieza a arrugarse peligrosamente,
amenazando el ya por si precario equilibrio de los platos en la mesa.
El tipo sale con aire de mucho enfado y en una palabra, la reunión que se
anunciaba tan feliz, acaba en un pequeño desastre. Y colorín colorado,
nuestro cuentito se ha acabado…pero…
surge inevitablemente una pregunta: ¿es imprescindible este desenlace
tan “triste” para una situación como ésta?
Por supuesto que ¡no! Para lograr mejores resultados para esta difícil
combinación Marte-Libra, hay una clave: la subordinación del principio
masculino al femenino. Cuando digo subordinación, no me refiero a
ninguna guerra de los sexos sino a una sabia rendición de nuestro
principio masculino INTERIOR a nuestra ánima, o a la Mujer que todos
llevamos dentro. Al fin y al cabo, ella se convierte en la regenta de Marte
durante los próximos ocho meses, con lo cual, si el Hombre Interior no
llega a una tregua con la Mujer Interior, nos será imposible hablar del
equilibrio.
Mucho se ha hablado ya en la literatura de especialidad sobre los malos
humos y el ímpetu desatinado de un Marte en Libra, de rasgos tan poco
afortunados como la cólera, la irascibilidad, la impaciencia, la frustración y
cierta respuesta un tanto “histérica” a los estímulos que la vida nos
proporciona, y estas observaciones no dejan de ser reales en tantos y
tantos casos, pero también es cierto que Marte en Libra nos puede traer
un refinamiento sumo en las artes amatorias, tacto y amabilidad, apoyo,
fuerza y cortesía en el trato con las mujeres y la energía femenina, en
general, rasgos que nos recuerdan el perfil de los caballeros más nobles de
la historia y de la mitología, de los que yo resaltaría a los buscadores y
protectores del Santo Grial, un Rey Arturo, un Sir Lancelot o un Sir
Galahad, todos ellos personificaciones de los rasgos quizás más altos y
refinados de la energía masculina, el arquetipo del Guerrero de la Luz, el
Protector, el Defensor de la Mujer Interior, la Guardiana de las puertas de
acceso a nuestro Espíritu.
Durante esta Luna Llena tendremos una oportunidad única de refinar y
elevar nuestras energías masculinas y ponerlas al servicio del Alma, o del
ánima, moderando nuestra impetuosidad, nuestra sed de acción, o
deshaciendo directamente la vieja programación adicta al hacer y no al
ser, y en vez de todo eso, dedicarnos más tiempo a cultivar la escucha, la
receptividad, la competición sana simplemente por el gusto al juego y a la
camaradería, y no para superar y derrocar a nuestro prójimo, aprendiendo
a amansar nuestro Guerrero Interior, entendiendo que la verdadera y más
grande fuerza radica en la vulnerabilidad y en la sensibilidad abiertamente
mostradas al mundo.
Tanto el Rey Arturo, como Sir Lancelot o Sir Galahad han hecho historia
porque eran hombres con su lado femenino completamente integrado y
expresado a flor de piel. Y este potencial existe en todos nosotros.
¡Os deseo una Luna Llena extraordinaria a [email protected]!
bendiciones,
Mona Valenas
astróloga

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