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Astrologia  

Estación retrógrada de Neptuno: inmersión en lo onírico e irracional

19 de junio de 2017

Ciclo retrógrado anual de Neptuno

(estación retrógrada: 10-19 de junio)

El 10 de junio, Neptuno, el planeta de los sueños, la consciencia oceánica y primordial pero sobre todo el portador de la energía crística y de la unidad cósmica indisoluble “Todo es Uno” se estaciona para dar comienzo a su ciclo retrógrado anual de cinco meses. El ciclo retrógrado anual de Neptuno es la activación cíclica que quizás con más facilidad nos suele pasar desapercibida aunque su influencia está lejos de ser insignificante o poco notable. En algún área de nuestra vida Neptuno retro va a causar una especie de “encierro” induciendo un estado amplificado de consciencia pero con frecuencia profundamente inconsciente parecido a la hibernación. Desde ese estado se produce un limado de contenidos, un ajuste o una lenta pero segura disolución de las fronteras en aquellas áreas de nuestra vida donde nos tocará el tránsito de Neptuno en retrogradación. Es importante conocer los efectos del ciclo retrógrado de Neptuno, crearle un espacio vital de forma deliberada, un marco seguro y permitirse no interferir ni intentar detener el proceso, de lo contrario nos podemos ver literalmente tragados por las aguas más oscuras de este planeta, experimentando una falta de deseos, motivación y energía en algunos casos extremos, apatía, pasividad y una dificultad cada vez más creciente para hacerle frente a nuestras obligaciones y retos diarios. En nuestra cultura Neptuno todavía representa una energía muy retadora en el sentido de que habitualmente le damos muy poco espacio a la energía femenina, que por su naturaleza es pasiva, introvertida, receptiva y psíquica. Desde que, erróneamente, hemos catalogado esta energía como “improductiva”, cuando estamos bajo la influencia de este tipo de ciclos, podemos tener la sensación de perder el tiempo, de estar bloqueados en la acción y de tener dificultades para el hacer. No obstante, cabe reflexionar un poco sobre el hecho de que cada año nos “regala” un ciclo retrógrado de Neptuno de ¡¡¡casi medio año de duración!!! Neptuno, a diferencia de otros planetas más extravertidos, como por ejemplo Marte, que  no se siente especialmente cómodo durante su ciclo de retrogresión, puede sacarle bastante provecho a ese movimiento; yendo para dentro, la energía femenina de Neptuno se intensifica todavía más, creando las condiciones en nuestra vida de una especie de estado intrauterino en el cual luego se produce la gestación psíquica de algún aspecto nuevo de nosotros mismos. Neptuno retrógrado es especialmente poderoso porque es capaz de invertir casi por completo los polos de nuestra actividad consciente normal y corriente orientando, incluso a la fuerza, si es necesario, nuestra atención hacia el interior. La parábola antes usada – la de la hibernación – es una bastante adecuada para describir este proceso. En cuanto a la hibernación, todavía se desconocen en gran parte los mecanismos biológicos que tienen lugar dentro del mismo – ese misterioso proceso durante el cual el animal que hiberna es capaz de reducir a voluntad su ritmo cardíaco y respiratorio y disminuir notablemente su temperatura corporal, sumergiéndose en un estado de profundo sueño. Pero más allá de lo físico, si recuperamos la visión de la medicina tribal, por ejemplo la norteamericana, sale inmediatamente de relieve el hecho de que la hibernación que usan los mamíferos grandes como la marmota o el oso pardo o polar sólo en parte responde a las condiciones climatológicas, y hay un motivo mucho más importante que subyace a la hibernación – que siempre coincide con el invierno – el período del año no sólo más frío sino más introvertido, es decir, de polaridad yin – el motivo de la conexión cósmica, particularmente con ciertas constelaciones – que estos animales sostienen. Desde la visión occidental esto parece completamente descabellado, no obstante, a medida de que avanzamos hacia la recuperación de la sabiduría de las grandes culturas ancestrales vamos descubriendo que todas ellas “sabían” – incluso por canales y métodos para nosotros todavía desconocidos – de muchas verdades cósmicas – Leyes de Vida – que subyacen a todo el Universo manifiesto. En resumen: un oso que hiberna no es sólo un oso durmiendo en “modo económico” para pasar el invierno, sino es un ser reconectado a las estrellas – concretamente a la Constelación de las dos Osas y en consecuencia, a la estrella Polar, para así mantener y cuidar la conexión con el “Norte” para la Tierra y sus habitantes.

De la misma manera, nuestra alma también busca en permanencia reconectarse al Cosmos y no lo puede hacer durante los largos ciclos de vigilia y de actividad extravertida. Pero cuando los polos se invierten y el Inconsciente empieza a dominar nuestras actividades conscientes, entonces puede ocurrir esa reconexión, y precisamente de eso se ocupa Neptuno cuando está en ciclo retrógrado. Por supuesto que Neptuno hace su trabajo pero nosotros también debemos hacer el nuestro, ya que, como antes ya lo he mencionado, será preciso ser consciente de esta acrecentada actividad psíquica interior, darle un espacio y velar por ella. Constructivamente usado, puede ser un período altamente inspirador en el que nos podemos reconectar a nuestro propio “Norte” y a nuestros valores verdaderos, extraer mensajes valiosos de nuestro Inconsciente, volcarnos en actividades creativas y en general, conectarnos más a nuestro lado femenino, cuya tarea principal es ocuparse de nuestro crecimiento espiritual y cuidar de nuestra alma.

Negativamente, los ciclos de Neptuno retro pueden también indicar una inmersión más bien negativa en lo onírico, desperdiciar la vida cazando quimeras, huir de lo cotidiano buscando la redención en lo oscuro – las drogas, el alcohol, las enfermedades, las dependencias, el comer compulsivo, el no comer por el mismo motivo; este ciclo puede indicar tiempo de fomentar manías, prestándose especialmente a las intolerancias y fanatismos varios, creando una falsa sensación de superioridad, sobre todo en términos espirituales, fariseísmo, falsedad, engaños, “mercadillo espiritual” y demás sub productos relacionados con el engaño y el autoengaño en lo personal, lo económico, lo relacional, y como ya hemos visto, también en el campo de la espiritualidad.

El momento culminante del ciclo retrógrado de Neptuno es la oposición con el Sol que este año tendrá lugar el 4 de septiembre. Hasta ese momento nos sumergimos en el primer sub ciclo de Neptuno retrógrado durante el cual se magnificará cada vez más, a medida que el ciclo avance hacia su apogeo, la actividad subconsciente caracterizada por un dinamismo cada vez más creciente, parecido a una intensa actividad onírica en la que estamos inmersos, pero a la vez no sabemos que estamos soñando – el soñador aún no es consciente de su sueño. A partir de la oposición, durante el segundo sub ciclo, empieza la lenta incorporación de los contenidos movilizados por la esfera inconsciente en nuestra parte consciente, dicho de otra manera, el soñador se da cuenta del sueño y si su consciencia es lo suficientemente fuerte, es capaz de interpretar el sueño e incluso de dirigirlo a voluntad, tal y como lo proponen los chamanes de muchas culturas en las practicas de ensoñación. Aprender a ensoñar puede ser algo sumamente provechoso durante todo el ciclo de Neptuno retrógrado, así como cualquier otro trabajo en profundidad realizado con los sueños y la imaginación creativa.

La clave definitiva para el ciclo retrógrado de Neptuno de este año reside en el símbolo sabiano del grado 15 de Piscis, que es el grado en el que se inicia el movimiento retrógrado del planeta:

“Un oficial instruyendo a su hombres ante un asalto simulado bajo una cortina de fuego de obuses.”

nota clave: La necesidad de preparación concienzuda antes de cualquier ritual social complejo e inherentemente peligroso en el que se use o evoque poder.

Los símbolos sabianos relevantes en cuanto al ciclo de Neptuno retrógrado nos pueden ayudar quizás más que nunca para conectar y profundizar en el mensaje particular de este ciclo, siendo Neptuno un planeta por naturaleza vinculado a lo sutil y a lo simbólico.

Grado 13 del eje Piscis-Virgo, oposición Sol-Neptuno, el apogeo del ciclo;

Grado 13 de Virgo, el Sol:

” Un poderoso hombre de estado vence un estado de histeria política.”

nota clave: El enfoque de la necesidad colectiva de orden e interdependencia estructural en un personaje que encarne la respuesta a dicha necesidad.

Grado 13 de Piscis, Neptuno:

“Una antigua espada, utilizada en muchas batallas, es exhibida en un museo.”

nota clave: A través del uso efectivo de su voluntad, un hombre consagrado puede convertirse en un símbolo de valor para todos aquellos que sigan sus pasos.

“Hombres viajando por un estrecho sendero, buscando la iluminación.”

nota clave: La capacidad inherente a cada individuo de buscar entrada, a cualquier coste, a un reino trascendente de realidad.

Grado 12 de Piscis, fin del ciclo retrógrado – esta fecha representará una incorporación importantísima de material onírico y subconsciente a nuestra esfera consciente.

“En el santuario de una hermandad ocultista, miembros recién iniciados están siendo examinados y probado su carácter.”

nota clave: El constantemente repetido reto presentado al individuo por el grupo en el que ha pedido admisión – el reto de probarse a sí mismo y su capacidad de asumir efectivamente la responsabilidad.

bendiciones,

Mona Valenas

astróloga

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